Amor de Jesús
Guardado en: Creencias mormonas
La Caridad: El Amor Puro de Jesucristo
En Juan 15:12, Jesucristo le dice a sus seguidores, “Este es mi mandamiento, Que os améis los unos a los otros, así como Yo os he amado”. Se manda a los seguidores de Jesucristo a amarse y servirse unos a otros tal como Jesucristo nos amó y sirvió. Él es el mayor ejemplo de amor y servicio que el mundo jamás haya conocido. En la creencia mormona, el amor puro de Dios por el género humano a menudo es llamado caridad. El Libro de Mormón dice lo siguiente acerca de la caridad:
Por tanto, amados hermanos míos, si no tenéis caridad, no sois nada, porque la caridad nunca deja de ser. Allegaos, pues a la caridad, que es mayor que todo, porque todas las cosas han de perecer, pero la caridad es el amor puro de Cristo, y permanece para siempre, y a quien lo posea en el postrer día, le irá bien. (Moroni 7:46-47).
La caridad, o amor, es un don de Dios el cual Él nos da a medida que oramos y servimos a los demás. El servicio es parte importante del amor. Una de las maneras de mostrar nuestro amor por Dios y por nuestros semejantes, es sirviéndoles. El servir a otros significa ayudarlos sin esperar recompensa alguna. En el Libro de Mormón leemos:
Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría, para que sepáis que cuando estáis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios. (Mosiah 2:17).
También demostramos nuestro amor por Dios guardando Sus mandamientos. Esto quiere decir que debemos creer en Jesucristo y arrepentirnos de nuestros pecados y ser bautizados en el nombre de Jesús, por alguien que tenga la autoridad de Dios. Debemos también guardar los mandamientos de Dios de amar y servir al prójimo, de mantenernos moralmente limpios, y ser honestos y fieles en todos nuestros actos. En 1 Juan 5:3, dice: “Pues éste es el amor a Dios: Que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”.
Hay muchas maneras de mostrar nuestro amor al prójimo y a Dios. Mostramos nuestro amor por Dios guardando Sus mandamientos, siendo bautizados, y prestando oído a las palabras de Sus profetas vivientes. Mostramos amor por el prójimo sirviéndolo. Servir a los demás quiere decir que los ayudamos en sus dificultados y los confortamos cuando pierden las esperanzas. Debemos regocijarnos cuando los demás triunfan y ayudarlos cuando caigan. Jesucristo dijo esto a un hombre que le preguntó cuál era el mayor mandamiento:
Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas; éste es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (Marcos 12:30-31).

