Ayuno
Guardado en: Creencias mormonas
El ayuno es un antiguo principio, el que es tratado ampliamente en el capítulo cincuenta y ocho de Isaías y brevemente en el tercer capítulo de Malaquías. En estas escrituras, el Señor define la ley del ayuno y enumera específicas bendiciones que se obtienen al obedecer esta ley. Ayunar es estar sin comer o comer moderadamente. Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el ayuno significa no ingerir alimentos o líquidos por un período de 24 horas, o no tomar dos comidas completas. Un domingo al mes –generalmente el primer domingo– se reserva como Domingo de Ayuno para todos los miembros de la Iglesia. En este día, todos los que desean participar del ayuno lo hacen. Las razones detrás de esta práctica se detallan a continuación.
Propósito
Práctica
La ley del ayuno requiere mucho más que el simple hecho de no comer y se complementa llevando la comida al hambriento, albergando a aquellos que están desamparados en nuestra propia casa, vistiendo al desprotegido, tal como enseñó Isaías. En la práctica actual, se les pide a los miembros de la Iglesia que donen el dinero que habrían gastado en las dos comidas, a los pobres dentro la congregación de su Iglesia. Estas donaciones son llamadas ofrendas de ayuno. Se exhorta a los miembros a ser tan generosos como les sea posible en sus ofrendas de ayuno y a menudo dan más de lo que habrían costado los alimentos. Estas donaciones son dadas al obispo y son distribuidas a su criterio a los miembros dignos que tengan necesidades en el momento. Las ofrendas de ayuno son distintas al diezmo, el cual es el pago del 10% de nuestros ingresos a la Iglesia. Los fondos del diezmo se envía a la sedes de la Iglesia, pero las ofrendas de ayuno se mantienen dentro de los límites de la propia congregación.
Bendiciones
Las bendiciones que se reciben del pagar las ofrendas de ayuno son innumerables, pero el Señor enumera algunas bendiciones específicas en las escrituras antes mencionadas. El Señor ha prometido que cuando los miembros paguen sus ofrendas de ayuno, les será dada una buena salud y tendrán la protección del Señor. Además, se les promete que recibirán gran luz y dejarán las tinieblas que los rodea. El Señor incluso promete “reprender al devorador” a aquellos que tienen fe en este mandamiento. Todos aquellos que han vivido este mandamiento pueden testificar de bendiciones adicionales y personales que han llegado a ellos por medio de su fidelidad.
Ayuno y oración

Niño orando
En el Nuevo Testamento, el Salvador habló muchas veces sobre el poder de la oración y el ayuno. Por ejemplo en Mateo capítulo 17, el Salvador echa un demonio fuera de un hombre. Cuando sus discípulos le preguntan por qué ellos no fueron capaces de expulsar al demonio, el Salvador les dijo que eso sólo podría hacerse a través de “oración y ayuno” (Mateo 17:21). Esta enseñanza muestra la fortaleza que pueden obtener aquellos que son rectos, pero que buscan más fortaleza a través de Dios. El ayuno puede conllevar muchas bendiciones y tiene más propósitos que ayudar a alimentar al hambriento, aunque es una de las acciones de servicio más nobles que podremos proporcionar. El ayuno puede ser tanto una muestra de fe como algo que la fortalece. A menudo, se realizan ayunos especiales por las personas que tienen dificultades físicas, como una enfermedad. El ayuno individual puede traer revelación personal, puede ayudarnos a fortalecer nuestro testimonio del evangelio, puede darnos fortaleza para soportar las tentaciones, y ayudarnos a ser más humildes.


