Este es el relato de José Smith y Sidney Rigdon al ser atacados por el populacho en medio de la noche del 24 de marzo de 1832. Se les sacó de sus camas, los desnudaron, untaron con brea caliente sus cuerpos, y luego les pegaron plumas. José registró este acontecimiento en la History of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días):
“El 24 de marzo, los gemelos antes mencionados (que Emma y José habían adoptado), habían estado enfermos de sarampión, por lo que nosotros interrumpimos nuestro descanso para cuidarlos, especialmente mi esposa. Temprano en la noche le dije que sería mejor que fuera a descansar con uno de los niños, y yo cuidaría al niño más enfermo. En la noche ella me dijo que me acostara en la cama plegadiza, y así lo hice, al poco rato me desperté por sus gritos, y me encontré en las manos de una docena de hombres cuando me sacaban por la puerta…
“Me agarraron de la garganta y me tuvieron así hasta que perdí el sentido. Después que volví en sí, mientras me llevaban, como a treinta yardas de la casa, vi al élder Rigdon en el patio, adónde ellos lo habían arrastrado de sus talones. Me imaginé que estaba muerto. Empecé a suplicarles, diciéndoles ‘Tengan misericordia y perdonen mi vida, eso espero.’”
“Ellos corrieron y llenaron un balde con brea, cuando uno exclamó, con un juramento, ‘Sellemos su boca;’ a la fuerza trataron de meter la paleta de brea en mi boca; giré mi cabeza alrededor, para que ellos no lo hicieran… Entonces a la fuerza trataron de meter un frasco en mi boca, lo quebré con mis dientes. Me arrancaron mi ropa, excepto mi camisa; uno de los hombres cayó sobre mí y arañó mi cuerpo con sus uñas como un gato furioso…”
“Luego ellos me dejaron, intenté levantarme, pero caí de nuevo; arranqué la brea de mis labios, así podía respirar más libremente; después de un rato empecé a recuperarme, me levanté, después de lo cual vi dos luces. Me encaminé hacia una de ellas, era el Padre Johnson. Cuando llegué a la puerta, yo estaba desnudo, la brea me hacia ver como si estuviera cubierto con sangre, cuando mi esposa me vio, ella pensó que me habían triturado en pedazos, y se desmayó…”
“Mis amigos pasaron la noche raspando y quitando la brea, lavando y limpiando mi cuerpo; así que en la mañana estuve listo para vestirme de nuevo. Era domingo en la mañana, las personas se reunieron para la reunión a la hora usual, entre los asistentes también estaban los agresores… con toda mi piel lacerada y desfigurada, prediqué como siempre a la congregación, en la tarde de ese mismo día bauticé a tres personas.”
“Durante el ataque, uno de los gemelos contrajo un resfriado muy grave, fue empeorando hasta el viernes, entonces murió.”
Regreso a los Dos Centros de la Iglesia: Ohio y Missouri 1832-1834




