Actividades Mormonas

 

El 14 de febrero de 1835, los tres testigos del Libro de Mormón (David Whitmer, Martin Harris y Oliver Cowdery) estuvieron encargados de seleccionar a los Doce Apóstoles. Ellos escogieron a Lyman Johnson, Brigham Young, Heber C. Kimball, Orson Hyde, David Patten, Luke Johnson, William McLellin, John Boynton, Orson Pratt, William Smith, Thomas Marsh y Parley Pratt. Después de esto, ellos eligieron a los primeros miembros del Quórum de los Setenta. Todos estos hombres, la mayoría seleccionados de los miembros del Campo de Sión, fueron ordenados y finalmente asumirían el liderazgo de la Iglesia Mormona después de la muerte de José Smith.

Obtener el Libro de Abraham

Después que los quórums fueron organizados, el trabajo misional aumentó. Durante los siguientes meses, mientras los Doce Apóstoles salieron a misiones, José permaneció en Kirtland, ayudando con la construcción del templo. Ese mes de julio, un director de espectáculos llamado Michael H. Chandler llegó a Kirtland con cuatro momias y varios rollos de papiro. Chandler de alguna forma había obtenido esos rollos de un explorador italiano y arqueólogo aficionado llamado Antonio Sebolo, quien los encontró en 1831 cerca de la antigua ciudad de Tebas. Chandler, habiendo escuchado que José Smith era conocido por traducir documentos antiguos, llegó a Kirtland para conocerlo. Cuando José Smith examinó el papiro, él reconoció su inmenso valor. Los santos en Kirtland juntaron dinero y compraron el papiro, junto con las cuatro momias que Chandler les vendió. José pasó los siguientes meses estudiando y traduciendo el papiro, él pronto se dio cuenta que contenían algunos de los escritos de Abraham el patriarca y de José quien fue vendido en Egipto. Completó la mayoría de la traducción por noviembre de 1835, empleó a dos hombres para hacer los dibujos de los rollos. Al final, la traducción se publicaría como el Libro de Abraham.

Dedicación del Tempo de Kirtland

Los santos en Kirtland finalmente fueron capaces de terminar el templo, el 27 de marzo de 1836 fue dedicado. Los santos se reunieron horas antes que las puertas fueran abiertas. Entre 900 y 1,000 miembros de la Iglesia se ubicaron dentro del templo, todavía hubieron muchos que no cupieron. Se leyeron las escrituras y se cantaron himnos. Sidney Rigdon habló por largo tiempo, se dirigió a los santos mientras él recordaba los sacrificios que ellos habían hecho para asegurarse que el templo estuviera terminado. José Smith registró,

“Sidney Rigdon hizo una vista retrospectiva del trabajo duro, privaciones y ansiedades de aquellos quienes habían trabajado sobre las paredes de la casa para levantarlas; agregó, que estaban aquellos quienes habían humedecido las paredes con sus lágrimas, en las silenciosas sombras de la noche, mientras estaban orando al Dios del cielo para que los protegiera, y apacigua las manos impías de los implacables saboteadores, quienes hicieron una profecía cuando el cimiento fue puesto, que las paredes nunca se alzarían.”

José Smith ofreció la oración dedicatoria, la cual él recibió por revelación, la que ahora se encuentra en Doctrina y Convenios como la sección 109. Muchos oficiales de la Iglesia hablaron durante la reunión, en la tarde José se reunió con los quórums del sacerdocio.

“George A. Smith le levantó y empezó a profetizar,” registró José, “cuando un ruido se escuchó como el sonido de una ráfaga de viento poderoso, que llenó el templo, toda la congregación simultáneamente se levantó, siendo movida por un poder invisible, muchos empezaron a hablar en lenguas y profecía; otros vieron visiones gloriosas; yo contemplé que el templo estaba lleno de ángeles, lo que declaré a la congregación. La gente del vecindario vino corriendo junta (al escuchar un sonido inusual y ver una luz brillante como un pilar de fuego descansando sobre el templo), estaban asombrados de lo que estaba sucediendo. Esto continuó hasta que la reunión se terminó a las once de la noche.”

El Señor había aceptado los sacrificios de Su gente y del edificio que habían hecho según su instrucción.

Sociedad de Seguridad Financiera de Kirtland y la apostasía en Kirtland

En noviembre de 1836, varios miembros líderes de la Iglesia Mormona, incluyendo a José Smith, establecieron una especie de banco llamado Sociedad de Seguridad Financiera de Kirtland. La legislatura del estado de Ohio rehusó otorgarle al banco un privilegio. Siguiendo el consejo de sus abogados, José Smith, Sidney Rigdon, y otros reformaron la sociedad como una sociedad anti-banco, la que les permitía emitir billetes. Los problemas financieros causados por una desenfrenada especulación y un pánico a escala nacional en 1837, llevó al colapso a la Sociedad de Seguridad Financiera de Kirtland. Muchos culparon a José Smith por el fracaso de la Sociedad de Seguridad Financiera de Kirtland y lo llamaron un profeta caído.

Cuando algunos líderes enojados de la Iglesia acusaron falsamente a José y a otros líderes de toda clase de faltas, ellos fueron excomulgados. Los líderes excomulgados, incluyendo a dos de los tres testigos del Libro de Mormón: Oliver Cowdery y David Whitmer, ambos fueron excomulgados en 1838. Ningún hombre negó su testimonio de la veracidad del Libro de Mormón, ni la forma de su descubrimiento y traducción. Oliver Cowdery regresó completamente a la Iglesia en 1848. Aunque David Whitmer nunca regresó a la Iglesia, él dio un último testimonio del Libro de Mormón al final de su vida.
Algunos miembros anteriores resentidos agitaron la persecución contra la Iglesia en los condados circunvecinos, en donde algunos de ellos lo habían estado haciendo aun antes que fueran excomulgados.

La primera misión en el extranjero

En 1837, en el despertar de la confusión que había sido causada por el fracaso de la Kirtland Safety Society, el apóstol Heber C. Kimball fue llamado a servir una misión en Inglaterra, la primera misión en el extranjero de la Iglesia Mormona. El élder Kimball estaba asombrado por su llamamiento al Quórum de los Doce Apóstoles y ahora estaba abrumado. El nieto de Heber hace un relato personal de los sentimientos del élder Kimball. A pesar de los desafíos que le habrían de venir y sus sentimientos de insuficiencia, el élder Kimball aceptó el llamamiento y condujo una misión muy exitosa en Inglaterra. Fue acompañado por el apóstol Orson Hyde y el élder Willard Richards.

La decisión de José Smith de enviar a sus leales apóstoles a Europa en misiones es un indicio de la manera que él era aconsejado por el Señor. Era totalmente ilógico, durante este tiempo de apostasía general, enviar lejos a sus leales colaboradores. Sin embargo, los conversos europeos transformaron la Iglesia, llegando a ser la columna vertebral de su membresía más leal.

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La Escritura del día

Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros.

3 Nefi 11:29

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