Actividades Mormonas

 

Congregarse en Far West, Missouri

El 26 de abril de 1838, José Smith recibió la revelación del Señor instruyéndolo para que los santos construyeran la ciudad de Far West, Missouri. A estas alturas, la mayoría de los santos habían sido forzados a dejar el Condado de Jackson, y muchos de ellos viajaron al oeste. El Señor instruyó que los santos construyeran Far West y se prepararan para construir otra casa al Señor.

El populacho impide que los mormones voten

En agosto de 1838, los mormones que intentaron votar en el pueblo de Gallarin, en el Condado de Daviess, fueron atacados y alejados de las urnas. Un hombre llamado William P. Penniston, que era un juez local, dirigió al populacho, después de gritarles varios insultos al grupo de mormones que había venido al pueblo a votar, diciéndoles, “Yo dirijo una turba para sacarlos del Condado de Clay, no podría prevenir que ustedes fueran atacados ahora.” Los mormones, que de todas formas eran pocos, eran una minoría de cerca de diez a uno. Aunque ellos trataron de evitar confrontación física, el populacho empezó a atacarlos, hiriendo severamente a muchos, pero afortunadamente no mataron a ninguno de ellos.

José Smith estaba en el condado vecino en ese momento, cuando él escuchó de las acciones al día siguiente, todos se reunieron para averiguar qué había sucedido. Él dijo, “Con la mejor información, cerca de ciento cincuenta personas de Missouri atacaron entre seis a doce de nuestros hermanos, quienes pelearon como leones. Varias personas de Missouri resultaron con sus cráneos fracturados. ¡Bendito sea el recuerdo de aquellos pocos hermanos, quienes se enfrentaron tan enérgicamente por sus derechos constitucionales y libertad religiosa, contra tal fuerza arrolladora de desesperados!”
A lo largo de toda su persecución, por meses y aún años, los santos buscaron una enmienda legal, pero casi no se hizo nada. Siempre regresaba el populacho, siempre los echaban más lejos. José declaró con frustración que los mormones habían sido echados y perseguidos por largo tiempo, habían soportado más que lo que era razonable, siempre habían buscado la paz, no serían pisoteados más, ya que se iban a defender por sí mismos. Sin embargo, el profeta no cesaba de buscar protección legal.

El populacho domina y los Danitas

En octubre de 1838 la tensión había subido tan fuerte que los santos en De Witt, Missouri, en el cercano Condado de Caldwell, fueron forzados a dejar sus casas. Se negoció que los ciudadanos del condado les pagarían por sus pérdidas y toda propiedad que se vieran forzados a dejar atrás, pero cuando los mormones regresaron a casa para evaluar sus propiedades, ellos encontraron a sus animales masacrados y muchas de sus casas quemadas. No se les reembolsó nada, pero decidieron irse de todas formas, por su propia seguridad. Debido a que muchos de los santos estaban expuestos, debido al acoso del populacho, muchos murieron mientras viajaban de De Witt al Condado Caldwell.

Ni bien los santos se habían congregado por protección en los Condados de Daviess y Caldwell, el populacho que los había sacado de sus casas estaban conspirando sacarlos de los condados vecinos. El populacho deseaba que los mormones se fueran, así ellos podían quedarse con sus tierras y venderlas a ciudadanos estadounidenses que venían del oeste.

Los mormones organizaron milicias para defenderse, lo cual era una práctica común, ya que en ese tiempo la mayoría de las ciudades tenían milicias, pero cierto segmento de la milicia, llamándose danitas, empezaron a ser más activos en su defensa. Este grupo fue organizado y dirigido por un recién converso de nombre de Samson Avard. Avard era un hombre con hambre de poder, quien simplemente esperó que las tensiones se elevaran, entonces secretamente las volcó en algunos de los santos que habían sido tan perseguidos. Él animó a los santos para que respondieran la pelea y les dijo a los miembros de su grupo secreto que sus acciones eran aprobadas por José. Sin embargo, ni José, ni ningún otro de los líderes de la Iglesia, tenían ningún conocimiento de este grupo y no aprobaron sus acciones. Los danitas eventualmente se salieron de control y empezaron a atacar a las villas de no-mormones. Avard y otros después fueron excomulgados por sus acciones.

En octubre, el apóstol mormón David W. Patten fue asesinado en una batalla a lo largo del río Crooked en el Condado de Ray. Los mormones habían oído una historia exagerada del secuestro de algunos de sus miembros y fueron a rescatarlos. Trágicamente, algunos fueron asesinados en ambos lados. A cambio, reportes exagerados de esta batalla llegaron al gobernador, junto con las acciones de los danitas.

La orden de exterminio del Gobernador Boggs

Los danitas causaron mucho más problemas de lo que esperaban. Sus acciones se salieron de control, y cuando el gobernador escuchó sobre cosas (de miembros del populacho que habían intentado sacar a los mormones), él emitió una orden infame. El 27 de octubre de 1838, el gobernador Lilburn W. Boggs emitió, lo que luego se llegó a conocer como la Orden de Exterminio. Decía, en parte:
“Los mormones deben ser tratados como enemigos, deben ser exterminados o echados del estado si es necesario, por la paz pública – sus escándalos están más allá de cualquier descripción. Si usted puede aumentar sus fuerzas, está autorizado para hacerlo, en la medida que lo considere necesario.”

Tres días después de la orden, un populacho atacó la villa de Haun’s Mill y asesinó docenas de hombres, mujeres y niños. El 31 de octubre de 1838, José Smith y otros fueron arrestados. Los líderes de la milicia ilegalmente condenaron a muerte a los hombres, pero el general Alexander Doniphan, un antiguo legislador del estado y amigo de los mormones, se rehusó ayudar para que se llevara a cabo, declaró que tal acción sería un asesinato a sangre fría. Además, dijo él, la milicia no podría condenar a José Smith, porque era un civil y por lo tanto, debía ser juzgado ante una corte civil. José y los otros líderes estaban todavía prisioneros, aunque fueron transferidos de una cárcel a otra.

Después de la Orden de Exterminación, los mormones una vez más fueron echados de sus casas en medio del invierno. Brigham Young, en ese entonces era el apóstol más antiguo, y los otros miembros del Quórum de los Doce Apóstoles los llevaron a Quincy, Illinois, donde personas amables se hicieron cargo de ellos.

José Smith permaneció en la celda del sótano con corrientes de aire en la cárcel de Liberty, desde noviembre de 1838 hasta el 16 de abril de 1839. Invadido por el desánimo sobre lo que había ocurrido, él oró fervientemente. Al final él obtuvo dos revelaciones (Doctrina y Convenios 121 y 122) lo cual trajo consolación y consejo. Las revelaciones le dijeron que él y los santos habían sufrido a causa de sus pecados, Dios todavía los aceptaría y les ayudaría para que tuvieran éxito en el fin. A José también se le recordó cuánto más había el Salvador sufrido y fue consolado al saber que el Señor lo bendeciría de acuerdo a su rectitud.

José y sus compañeros de celda permanecieron en la cárcel y repetidamente fueron insultados y maltratados. Sus solicitudes para tener abogados y aún, por el derecho de llamar testigos a su favor fueron negadas. Finalmente, el 16 de abril de 1839, mientras eran llevados a Columbia, Missouri, el carcelero les permitió escapar. Ellos se reunieron con sus familias el 22 de abril de 1839, el 10 de mayo los mormones se trasladaron a Commerce, Condado de Hancock, Illinois, al cual renombraron como Nauvoo.

El período de la historia mormona del establecimiento en Missouri y la expulsión de allí, se destaca como uno de los períodos más trágicos en la historia del mormonismo y de la historia de los Estados Unidos de América. La experiencia de la Iglesia Mormona en Missouri puso a prueba el compromiso norteamericano de la libertad religiosa, libertad para votar, y al final, la capacidad de un gobierno democrático para defender las minorías impopulares.

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La Escritura del día

Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros.

3 Nefi 11:29

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