La Ley de Consagración
Cuando los santos se congregaron en Kirtland, muchos de ellos dejaron todas sus posesiones atrás, por obedecer el mandamiento de Dios. Otros eran pobres. José vio como sufrían muchos y se acercó al Señor para preguntarle qué debía hacer. José descubrió a un grupo en Ohio, como de cincuenta personas, antes seguidores de Sidney Rigdon, quienes habían establecido un sistema a través del cual podían sostenerse uno al otro. El modelo de esta forma de sociedad lo basaron en su interpretación de Hechos 2:44-45 y 4:32. Ya sea que no había suficiente guía para seguir o algunas personas en la comunidad no estaban preparadas para el espíritu de esta ley, estaban teniendo problemas. John Whitmer reportó que cuando él llegó, descubrió que un hombre llamado Heman Bassett había tomado un reloj de bolsillo que pertenecía a un hombre llamado Levi Hancock y lo vendió sin preguntar. Cuando alguien le preguntó porqué había hecho esto, dijo, “Oh, pensé que todo era de la familia.”
Los principios que esta pequeña comunidad estaba tratando de vivir eran puros, sin embargo, José reconoció la necesidad que los santos tenían de un sistema que llenara las necesidades económicas crecientes de la Iglesia. Como respuesta a la pregunta de José, el Señor le recordó a Su gente que todo en la tierra era de Él, que todo lo que cada individuo tenía, Él se lo había dado. El Señor hace a Sus hijos administradores sobre ciertas posesiones, pero puede requerir de ellas en cualquier momento. Así vino la Ley de Consagración.
Bajo esta ley, todos los miembros fueron instruidos de dar todas sus propiedades a la Iglesia. Entonces a los miembros se les daría mayordomía sobre lo suficiente para que proveyeran para sus familias. Al final de cada año, todo lo ganado en exceso de sus necesidades era dado a la Iglesia, a fin de proveer para aquellos que no podían generar lo suficiente para ellos mismos. La Ley de Consagración también haría posible a la Iglesia comprar tierras para sus miembros, que continuaban llegando en números crecientes. Necesitaban construir centros de reuniones, y el templo que el Señor les mandó construir.
Los principios de la Ley de Consagración eran y son nobles. El espíritu de esta ley es para cada persona, trabajar duro, ser industrioso y vivir por el Espíritu del Señor. La Ley de Consagración provee para las viudas y huérfanos, si viven correctamente, permitiría a los nuevos inmigrantes tener un nuevo principio. Los mormones creen que esta ley es celestial, o Ley de Dios, en lugar de una ley de este mundo.
La Ley de Consagración primero se dio a los santos en Kirtland, Ohio, en febrero de 1831. Se extendió a los santos en Missouri en abril de 1832, cuando la Orden Unida fue establecida. Esto significó que ambos centros de la Iglesia unieron sus recursos a fin de cuidar a todos los miembros de la Iglesia. Sin embargo, en abril de 1834, el Señor mandó que cada centro debiera encargarse de su propia gente. Ya no existiría más la Orden Unida de Kirtland y Sión, si no que habría una para cada lugar.
Al finalizar el Campo de Sión, en junio de 1834, sin embargo, el Señor reprendió a Su gente por sus pecados y quitó la Ley de Consagración de la tierra hasta que Sión fuera redimida. Esto fue a causa de las imperfecciones de algunos de los santos, que no estuvieron dispuestos a vivir el espíritu de esta ley, y de esa manera la corrompieron.

