Actividades Mormonas

 

La Primera Vision
La historia de la Iglesia Mormona empieza con una pregunta: ¿Cuál de todas las iglesias quiere Dios que siga? José Smith hijo se hizo esta pregunta en 1820 cuando era sólo un joven de 14 años. La respuesta cambió su vida para siempre. José Smith nació el 23 de diciembre de 1805, en Sharon, Vermont, sus padres José Smith padre y Lucy Mack Smith. Era el cuarto de nueve hijos, que incluían seis niños y tres niñas. Después de varios años de malas cosechas y aventuras empresariales fracasadas, la familia Smith se trasladó a Lebanon, New Hampshire, en 1811. Mientras estaban allí, el joven José Smith sufrió una severa fiebre tifoidea, lo que casi le cuesta la vida (para más detalle sobre los primeros años de la vida de José Smith, véase la biografía de José Smith en esta página). Se le concedió la vida, una infección atacó su pierna y necesitó cirugía, por lo que se vio obligado a usar muletas por muchos años y quedó ligeramente cojo por el resto de su vida.
En 1816, José Smith, padre, trasladó a su joven familia a Palmyra, New York, donde compraron una gran terreno boscoso al sur del pueblo y empezaron a limpiarlo. Para ganar dinero extra, la familia se contrató a sí misma como jornaleros y ocasionalmente administraban un puesto de comida en el pueblo. En los años de 1816 y 1817, una nueva actividad religiosa recorrió la parte alta del estado de New York, tanto que la región se le llegó a llamar “el Distrito Quemado.” Aunque José Smith era sólo un joven de 11 ó 12 años durante esta nueva actividad religiosa, la contención y los debates dejaron una profunda impresión en él. Más tarde él escribió:

“Porque a pesar del gran amor expresado por los conversos de estas distintas creencias en el momento de su conversión, y del gran celo manifestado por los clérigos respectivos, que activamente suscitaban y fomentaban este cuadro singular de sentimientos religiosos —a fin de lograr convertir a todos, como se complacían en decir, pese a la secta que fuere— sin embargo, cuando los conversos empezaron a dividirse, unos con este partido y otros con aquél, se vio que los supuestos buenos sentimientos, tanto de los sacerdotes como de los conversos, eran más fingidos que verdaderos; porque siguió una escena de gran confusión y malos sentimientos —sacerdote contendiendo con sacerdote, y converso con converso— de modo que toda esa buena voluntad del uno para con el otro, si es que alguna vez la abrigaron, se había perdido completamente en una lucha de palabras y contienda de opiniones” (José Smith-Historia 1:6).

José Smith meditó profundamente en las muchas cosas que había escuchado, y en los siguientes años, según su madre, Lucy, él leyó la Biblia, oró, y frecuentemente iba al bosque a meditar. La división religiosa afectó a su propia familia, algunos de ellos se unieron a la Iglesia Presbiteriana y otros rehusaron a unirse a alguna. José Smith se sintió atraído hacia la Iglesia Metodista local, pero no se unió a ella. Estaba determinado a aprender más, y después de mucha oración y estudio, llegó a Santiago 1:5, que lee:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

José Smith decidió hacer lo que Santiago recomendaba, y en una mañana de primavera de 1820, cuando él tenía sólo 14 años de edad, fue a la arboleda cercana a su casa para orar. Mientras él trataba de orar oralmente, él fue atrapado por una fuerza poderosa que ató su lengua, él sintió como si estuviera siendo atacado por un poder malévolo real, pero invisible. José oró otra vez y en ese momento:

“…Vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí. No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!””
“Había sido mi objeto recurrir al Señor para saber cuál de todas las sectas era la verdadera, a fin de saber a cuál unirme. Por tanto, luego que me hube recobrado lo suficiente para poder hablar, pregunté a los Personajes que estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era la verdadera (porque hasta ese momento nunca se me había ocurrido pensar que todas estuvieran en error), y a cuál debía unirme. Se me contestó que no debía unirme a ninguna, porque todas estaban en error; y el Personaje que me habló dijo que todos sus credos eran una abominación a su vista; que todos aquellos profesores se habían pervertido; que “con sus labios me honran, pero su corazón lejos está de mí; enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, teniendo apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella” (José Smith-Historia 1:16-19).

Los mormones se refieren a esta experiencia como La Primera Visión, ya que era la primera de las visiones de José Smith, fue la base para que llegara a ser un profeta. Él había visto a Dios el Padre y a Jesucristo, dos seres separados, unidos en propósito. Sus pecados fueron perdonados, se le ordenó que por un tiempo él tenía que esperar por instrucciones adicionales. La espera duró tres años.
Visitas angelicales
El 21 de septiembre de 1823, después de tres años y medio sin otra manifestación del Señor, José Smith oró para pedir perdón por sus pecados, y para saber su posición ante Dios. En esta ocasión José estaba en su dormitorio, tarde en la noche. Aunque, él declaró que su experiencia previa lo había llevado confiadamente a esperar una respuesta, aún una manifestación milagrosa, el contenido de esa respuesta lo asombró. Fue visitado esa noche por un ángel, quien se presentó a sí mismo como Moroni, le dijo a José sobre la existencia de un registro grabado en planchas de oro. El ángel le dijo a José que sería su responsabilidad obtener las planchas, las cuales estaban enterradas en una colina cercana a su casa y tenía que traducir su contenido. El ángel citó un número de profecías de la Santa Biblia, diciéndole que estaban a punto de cumplirse y le dio a José instrucciones adicionales.
El ángel regresó dos veces más esa noche, repitió las instrucciones que le había dado, y apareció de nuevo al día siguiente. José fue al lugar que el ángel le indicó e intentó recuperar las planchas, pero el ángel apareció y le dijo que todavía no era el tiempo correcto. Instruyó a José para que regresara a aquel lugar cada año en esa fecha (22 de septiembre) para instrucciones adicionales. Eso hizo José, se le permitió recuperar las planchas en su visita final en 1827.
Buscador de minas
En los años de intervalo, un número de eventos significativos habían ocurrido en la vida de José. Su idolatrado hermano mayor, Alvin, murió justo dos meses después de la primera visita de Moroni. A pesar de su pérdida, su familia, mediante mucho trabajo duro, había empezado a prosperar. Los rumores de las visiones de José habían principiado a extenderse en el campo circunvecino, con el resultado que aparte de ser contratado como jornalero, José fue perseguido y hostigado, así como fue buscado por sus supuestos talentos supernaturales. Él fue aislado por la comunidad y frecuentemente vilipendiado por los ministros locales. En 1825 fue empleado por Josiah Stowell (escrito también Stoal), un residente adinerado de South Bainbridge en el Condado de Chenango, New York, para que le ayudara a localizar una mina española de plata, que se creía que estaba en algún lugar en los alrededores.
La empresa no fue exitosa, después de un mes, José Smith convenció a Stowell que allí no había nada que encontrar. Sin embargo, el proyecto dio fruto en otro sentido. Mientras estaba empleado por Stowell, José y su padre se hospedaron en la casa de Isaac Hale. Allí José conoció a la hija de Hale, Emma, con quien él se casó después. José también sufrió la primera persecución oficial cuando uno de los parientes de Stowell, evidentemente celoso de la amistad de José con Stowell, contribuyó a arrestar a José, inventándose cargos de perturbar la paz al declarar que era capaz de ver cosas escondidas. Fue llevado ante un magistrado local y puesto en libertad sin juicio. Los rumores sobre este acontecimiento habían sido negociados por algunos detractores en una supuesta larga carrera de buscador de minas y una condena criminal, para los cuales la evidencia constituyó la única participación de José en la industria de “buscar minas”, ninguna de esas ideas pudieron ser amparadas con evidencia.
Traducir el Libro de Mormón y establecer la Iglesia
En el otoño de 1827, José tenía 21 años, en aquel entonces era la edad de la mayoría de edad, y estaba casado. El 22 de septiembre de 1827, José Smith y Emma obtuvieron las planchas de oro del ángel, se escondieron en varios lugares, donde la muchedumbre no tratara de robarles las planchas, y así poder traducirlas. Tradujo utilizando el Urim y Tumin, un juego de dos piedras en un aro, el cual había sido enterrado con las planchas de oro, ese aro había sido utilizado por los profetas bíblicos para comprender las revelaciones. Emma fue la primera escribiente, siguió Martin Harris, un granjero local. La esposa de Harris, Lucy, se opuso al trabajo y decía que su esposo estaba siendo engañado. Martin estaba curioso, pero cauteloso. El llevó una transcripción de los caracteres traducidos a Charles Anthon al Columbia College (ahora Universidad de Columbia), quien verificó que los caracteres parecían ser auténticos. Más tarde, en un esfuerzo de aliviar el enojo de su esposa, Martin suplicó para que se le permitiera llevarse el manuscrito traducido y mostrárselo a su esposa. José Smith oró sobre esto una y otra vez, y a la tercera vez, el Señor dijo que podía, pero sólo si él prometía enseñárselo a un grupo de personas seleccionadas únicamente. Él lo prometió, pero no cumplió con su palabra, y las primeras 116 páginas traducidas se perdieron. José Smith estaba devastado, sintió que había desobedecido a Dios. Finalmente, el Señor le reveló a José Smith que Él había previsto el error y que ellos deberían continuar traduciendo, pero que no volviera a traducir la porción original.
Al poco tiempo después, José Smith y Emma se trasladaron a Harmony, Pennsylvania, empezaron a traducir en paz, mientras vivían con la familia de Emma. Cuando José no estaba trabajando en la traducción, él iba a trabajar a las granjas y molinos locales para ganar dinero. En corto tiempo él fue capaz de completar la traducción con la ayuda de su esposa Emma, Martin Harris, y especialmente de Oliver Cowdery, un maestro de escuela del área de Palmyra. Cowdery había estado enseñando en Palmyra, cuando escuchó los rumores de la Biblia Dorada, así era como los habitantes se referían al Libro de Mormón. Finalmente él se fue a Harmony a conocer a José Smith y se llegó a convencer que el trabajo era auténtico. Cowdery fue el escriba principal del Libro de Mormón. Varias personas trabajaron como escribas; dos amigos, Martin Harris y Peter Whitmer, ayudaron a José a obtener comida y papel hasta que la traducción se completó. En marzo de 1830, el trabajo traducido fue publicado como el Libro de Mormón. El relato propio de José Smith se publica ahora en las escrituras mormonas como José Smith-Historia.
Dos acontecimientos importantes ocurrieron durante la traducción del Libro de Mormón. Mientras traducían 3 Nefi 11 del Libro de Mormón, José y Oliver leyeron sobre la autoridad de Dios, llamada sacerdocio, necesaria para bautizar debidamente a alguien. El 15 de mayo de 1829, ellos fueron al bosque cerca del río Susquehanna en la frontera de New York y Pennsylvania, oraron para entender más sobre este concepto. Un ángel les apareció y se presentó a sí mismo como Juan el Bautista resucitado, quien había sido enviado a restaurar la autoridad de Dios en la tierra. Esta autoridad, llamada sacerdocio, nunca más sería quitado de la tierra antes de la Segunda Venida de Cristo (véase Doctrina y Convenios 13). Al poco tiempo después, José Smith tradujo un pasaje en el que indicaba que tres personas deberían ser llamadas como testigos del Libro de Mormón y se les permitiría ver las planchas de oro, el Urim y Tumin, y al ángel. Estos tres hombres, Martin Harris, David Whitmer, y Oliver Cowdery atestiguaron de estas cosas a finales de junio de 1829, su testimonio, conocido como el Testimonio de los Tres Testigos, aparece al principio del Libro de Mormón. Después, otros ocho hombres, conocidos como los Ocho Testigos, también vieron las planchas del Libro de Mormón.
El Libro de Mormón fue finalizado a mediados del verano de 1829 y publicado en Palmyra, New York, en marzo de 1830. Fue en esta ocasión que la historia del mormonismo como un movimiento y una iglesia principiaba. Al poco tiempo que el Libro de Mormón fue publicado, José Smith recibió un mandamiento divino para organizar la Iglesia de Cristo, como fue conocida originalmente la Iglesia Mormona.
Esta organización ocurrió el 6 de abril de 1830, en la casa de José Knight, en Fayette, New York (donde José había estado viviendo desde junio de 1829). Algunos historiadores creen que hubieron dos reuniones – una reunión más pequeña y privada se realizó primero en Palmyra y la reunión pública en Fayette. José Smith y Oliver Cowdery fueron sostenidos como los élderes líderes de la Iglesia. Inmediatamente después que la Iglesia Mormona fue fundada, los primeros misioneros mormones empezaron a predicar. El primer misionero mormón fue Samuel H. Smith, hermano de José Smith.
Estos misioneros convirtieron a muchos en las áreas alrededor de Fayette, Colesville y Manchester, New York. Los misioneros mormones fueron enviados a todas direcciones. En el verano de 1830, un grupo de cuatro misioneros fueron a predicar a los indios nativos norteamericanos en el oeste. Por el camino, ellos enseñaron y convirtieron a muchos cerca de Kirtland, Ohio. La Iglesia Mormona creció rápidamente y atrajo mucha atención de la prensa local. Aunque mucha de la prensa era negativa, la nueva iglesia, entonces llamada la Iglesia de Cristo, creció rápidamente en New York. Las turbas continuaron hostigando sus reuniones, los servicios bautismales eran interrumpidos rutinariamente. El mismo José Smith fue herido y atacado múltiples veces, pero escapó seriamente herido. A finales de 1830, después de orar sobre lo que debería de hacer para ayudar a los miembros perseguidos en New York, José Smith recibió una revelación de Dios, ordenándoles trasladarse a Ohio, donde varios cientos se habían convertido al mormonismo y donde ellos podrían encontrar algo de paz por algún tiempo.

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Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros.

3 Nefi 11:29

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