Nuestra fe
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es el nombre de la única Iglesia verdadera, ya que Dios ha restablecido en ella las doctrinas y ordenanzas de su evangelio sempiterno. Esta restauración fue necesaria debido a que la apostasía que se desarrolló luego del ministerio de los Apóstoles, tuvo como consecuencia el retiro del sacerdocio de la tierra; y fue iniciada con el profeta José Smith, y continuada hasta el presente por medio del ministerio de los profetas.
El nombre de la Iglesia, además de responder al mandato del Señor, quien expresamente señaló que todo se hiciera en su nombre, y que se debía dar su nombre a la Iglesia, porque solo puede ser SU IGLESIA, aquella que lleva su nombre (3 Nefi7:8 – El Libro de Mormón); expresa también cuál es la razón central de la fe mormona, y el motivo de su creencia y prédica, a saber, el Señor Jesucristo.
El Libro de Mormón, una de las escrituras canónicas de la Iglesia Mormona, ampliamente difundido en el mundo debido al trabajo incesante de sus misioneros, se escribió precisamente para testificar que Jesús es el Cristo.
Este libro es un registro de anales antiguos, que reúnen la historia de tres pueblos que desde el Viejo Mundo, arribaron a las Américas. Relata la visita que Jesucristo realizó a estas tierras, luego de su resurrección.
La fe de la Iglesia Mormona se cimenta en este libro, porque contiene la plenitud del evangelio de Cristo.
Aparece entonces, más claro que en ningún otro lugar, que la fe y el mensaje central de esta Iglesia es Jesucristo, y como puede leerse en la portada del propio Libro de Mormón, su propósito es “convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones”.
Jesucristo fue quien creó, bajo la dirección del Padre, la tierra y todo cuanto en ella hay. Llevó adelante la Expiación para salvar a todo el género humano, por medio de su muerte en la cruz.
Jesucristo es el ejemplo perfecto del estilo de vida que agrada a Dios, y el supremo de todos los que han nacido en la tierra.
Todas las oraciones, bendiciones, y ordenanzas, son efectuadas por la Iglesia siempre en el nombre de Jesucristo, mientras espera su Segunda Venida y su reinado durante el Milenio sobre toda la tierra.
La Iglesia cree además en el Juicio que Jesucristo llevará adelante en el último día, para juzgar a toda la humanidad. Y en vistas de este acontecimiento llama a los hombres al arrepentimiento. Pero la efectividad del mismo y su aceptación por parte de Dios, es siempre en virtud de la Expiación de Jesucristo.
Nuestro Salvador, vino además para darnos ejemplo de virtud y perfección, indicándonos que él era el camino, la verdad y la vida, y exhortándonos a ser perfectos como él.
“Y ahora bien, amados hermanos míos, por esto sé que a menos que el hombre persevere hasta el fin, siguiendo el ejemplo del Hijo del Dios viviente, no puede ser salvo”. 2 Nefi 31:16 (El Libro de Mormón).

