La Iglesia y el Reino de Dios

La Misión de la Iglesia MormonaPara llevar a cabo Su obra aquí en la tierra, Dios estableció Su Iglesia a través de profetas vivientes, quienes tienen la autoridad del sacerdocio para actuar en su nombre. La Iglesia de Jesucristo, que es la Iglesia Mormona, oficialmente llamada La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, prospera hoy en día con Profetas y Apóstoles vivientes quienes poseen el Sagrado Sacerdocio y reciben revelación de Él y dirigen la Iglesia. Jesucristo es el líder de la Iglesia Mormona, pero en la tierra es representado por Su Profeta, Apóstoles y Setentas, que son las “Autoridades Generales”

El propósito de la Iglesia verdadera de Jesucristo, es llevar a las personas a Él. Es deber de todos aquellos quienes pertenecen a la Iglesia de Jesucristo enseñar al prójimo sobre Él. Puesto que la meta de la Iglesia Mormona es llevar al pueblo más cerca de Jesucristo, los líderes de la Iglesia han dividido este ministerio en tres partes: Perfeccionar a los Santos, Predicar el Evangelio y Redimir a los Muertos. Esto se conoce como la triple misión de la Iglesia. Sobre esto, el Presidente Gordon B. Hinckley, Profeta Vidente y Revelador de la Iglesia Mormona dijo:

“[Dios] nos ha dado una misión tripartita: primero, el enseñar el evangelio restaurado a cada nación, reino, lengua y pueblo; segundo, el edificar a los Santos en su fe y alentarlos en todas sus actividades para caminar en obediencia a los mandamientos del Señor; y tercero, la gran obra de la salvación a favor de los muertos. Esta vasta misión contempla todas las generaciones de la humanidad––aquellos que partieron antes, todos los que viven sobre la tierra, y aquellos que están aún por nacer. Es mayor que cualquier raza, nación o generación. Abarca a todo el género humano. Es una causa sin paralelo. Los frutos de sus labores son sempiternos en sus consecuencias” (Gordon B. Hinckley, “He Slumbers not, nor sleeps”, (Él no dormita, ni duerme”) Ensign, mayo de 1983, 5).

Perfeccionar a los Santos

El Presidente David O. McKay, quien fue Profeta y Presidente de la Iglesia Mormona entre 1950 y 1960, dijo que “el propósito del evangelio es hacer […] de los malos hombres, buenos hombres, y de los buenos hombres, mejores hombres, y cambiar la naturaleza humana” (Informe de la Conferencia, octubre de 1965, 136). La manera de edificar al pueblo es enseñándoles el Evangelio de Jesucristo y ayudándoles a desarrollar su fe en Dios, a través de quien pueden lograr todo lo que necesiten.

Una de las tantas formas en la que la Iglesia Mormona obra para perfeccionar al pueblo, es a través de llamamientos. Dado que la Iglesia Mormona no tiene clero profesional, todos los miembros participan en dirigir las congregaciones locales. Esto comprende todo, desde ser Obispo o Maestro Dominical, hasta el mantenimiento de las capillas en preparación para los servicios eclesiásticos dominicales. Los llamamientos son grandes oportunidades para el servicio y el crecimiento. Hay otras oportunidades para el servicio en la Iglesia Mormona, incluyendo las actividades patrocinadas por la Iglesia para ayudar a la comunidad, o ayudar a un miembro de la congregación.

La Iglesia cuenta con Maestros Orientadores y Maestras Visitantes, que visitan cada uno de los hogares cada mes y comparten mensajes del Evangelio y se aseguran de que cada miembro tenga alimentos y oportunidades de trabajo y estudio suficientes.

Predicar el Evangelio

La responsabilidad de predicar el Evangelio reposa sobre todo aquel que lo oiga. El Libro de Doctrina y Convenios, que contiene revelaciones dadas a los profetas modernos, dice: “He aquí, os envié para testificar y amonestar al pueblo, y conviene que todo hombre que ha sido amonestado, amoneste a su prójimo” (Doctrina y Convenios 88:81). Aquellos que han sido prevenidos sobre la Segunda Venida y necesitan del arrepentimiento, deben compartir el Evangelio. Los Profetas Modernos han llamado a toda persona a compartir el mensaje del Evangelio restaurado con sus amigos, familia y vecinos. José Smith, el Profeta, dijo que “Después de que todo se ha dicho, el deber más grande e importante es predicar el Evangelio” (Historia de la Iglesia 2:477, 478).

Una manera en la que la Iglesia Mormona lleva a cabo esta misión, es enviando miles de misioneros mormones cada año. Estos misioneros mormones incluyen mujeres y hombres jóvenes quienes (por cuenta propia) ponen sus vidas a disposición para predicar el mensaje de Jesucristo y Sus profetas modernos. También hay parejas de jubilados que pasan sus últimos años predicando y ministrando al prójimo. Sin embargo, no sólo los misioneros mormones regulares comparten el Evangelio, si no también todos los miembros de la Iglesia deberían aprovechar las oportunidades para compartir el evangelio con los demás. Se espera que los miembros de la Iglesia Mormona compartan las enseñanzas del Evangelio con los demás, incluyendo a los miembros de la familia, amigos y conocidos.

Redimir a los Muertos

Templos MormonesLa misión final de la Iglesia Mormona es la de redimir a los muertos a través de las ordenanzas (o ceremonias) en los templos mormones. Estas ceremonias de los templos mormones incluyen el bautismo por los muertos, mediante el cual aquellos que fallecieron sin haber tenido conocimiento sobre Jesucristo o que no tuvieron la oportunidad de ser bautizados, pueden recibir el bautismo vicario. Este es un gran acto de servicio por parte de quienes llevan a cabo los bautismos, y una gran fuente de bendiciones espirituales.

Con el fin de redimir a los muertos, debemos investigar sobre nuestros ancestros. El Profeta Malaquías profetizó:

“He aquí, yo os envío a Elías el profeta antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5-6).

Esto fue literalmente cumplido en abril de 1836, cuando el profeta Elías se le apareció al Profeta José Smith hijo, en Kirtland, Ohio. (Ver Doctrina y Convenios 110:13-16). Los corazones de los hijos se volvieron hacia los padres, lo que significa que los hijos deben averiguar sobre sus ancestros a través de la genealogía y la historia familiar. Por medio de la genealogía descubrimos a nuestros ancestros que murieron sin el conocimiento de la plenitud del Evangelio. Podemos presentar estos nombres al templo, y nosotros, o alguien asignado por el templo, será bautizado en su nombre, dándoles la oportunidad completa de obtener la salvación.

Vea Familysearch, para empezar a ubicar a sus ancestros, o visite la biblioteca de historia familiar en su capilla mormona local.

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