Visiones del Cristo resucitado

Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en ocasiones inadvertidamente llamada la “Iglesia mormona) testifican que ¡el Salvador vive! Adoramos al Cristo viviente y testificamos que Él está profundamente involucrado con Sus hijos en la tierra, que aunque es omnisciente y todo poderoso, también es todo amoroso.

mormon-jesucristoJesucristo ha testificado de Sí mismo, Su Padre ha testificado de Él, y el Espíritu Santo está testificando constantemente de Él. Este artículo trata sobre aquellos que lo han visto. Algunos de estos informes son similares a los de la Biblia, pero otros son de otras escrituras canonizadas por la Iglesia de Jesucristo; proporcionan un testimonio adicional de que los relatos bíblicos del nacimiento, ministerio, crucifixión y resurrección de Cristo son verdaderos.

Jesucristo en el Libro de Mormón

El Libro de Mormón es la historia de varios grupos de gente que fueron llevados fuera del Medio Oriente al continente americano. Los primeros de estos grupos fueron llevados fuera de la destrucción de la torre de Babel. Su profeta es llamado “el hermano de Jared” en el Libro de Mormón, probablemente debido a que tenía el imposible nombre de Mahonri Moriancumr. Jared era su líder, y buscó consejo de Dios por medio de su hermano, un hombre de gran fe – una fe tan grande que el Salvador se vio obligado a manifestársele. Cristo aún no había nacido, así que a quien el hermano de Jared vio, fue al cuerpo espiritual del Cristo premortal:

hermano-jared-dedo-mormonY el Señor le dijo: A causa de tu fe has visto que tomaré sobre mí carne y sangre; y jamás ha venido a mí hombre alguno con tan grande fe como la que tú tienes;… Y le dijo el Señor: ¿Creerás las palabras que hablaré?

Y él le respondió: Sí, Señor, sé que hablas la verdad, porque eres un Dios de verdad, y no puedes mentir. Y cuando hubo dicho estas palabras, he aquí, el Señor se le mostró, y dijo: Porque sabes estas cosas, eres redimido de la caída; por tanto, eres traído de nuevo a mi presencia; por consiguiente yo me manifiesto a ti.

He aquí, yo soy el que fue preparado desde la fundación del mundo para redimir a mi pueblo. He aquí, soy Jesucristo. Soy el Padre y el Hijo. En mí todo el género humano tendrá vida, y la tendrá eternamente, sí, aun cuantos crean en mi nombre; y llegarán a ser mis hijos y mis hijas.

Y nunca me he mostrado al hombre a quien he creado, porque jamás ha creído en mí el hombre como tú lo has hecho. ¿Ves que eres creado a mi propia imagen? Sí, en el principio todos los hombres fueron creados a mi propia imagen.

He aquí, este cuerpo que ves ahora es el cuerpo de mi espíritu; y he creado al hombre a semejanza del cuerpo de mi espíritu; y así como me aparezco a ti en el espíritu, apareceré a mi pueblo en la carne (Éter 3:9, 11-16).

La gente que guardó los registros que después serían traducidos como el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo fueron llamados los Nefitas bajo el nombre de su líder original. Nefi vio a Cristo, al igual que su hermano, Jacob:

Y ahora yo, Nefi, escribo más de las palabras de Isaías, porque mi alma se deleita en sus palabras. Porque aplicaré sus palabras a mi pueblo, y las enviaré a todos mis hijos, pues él verdaderamente vio a mi Redentor, tal como yo lo he visto.

Y mi hermano Jacob también lo ha visto como lo he visto yo; por tanto, transmitiré las palabras de ellos a mis hijos, para probarles que mis palabras son verdaderas. Por tanto, ha dicho Dios, por las palabras de tres estableceré mi palabra. No obstante, Dios envía más testigos y confirma todas sus palabras (2 Nefi 11:2, 3).

jesus-sana-nefitas-america-mormonLuego de la crucifixión y resurrección de Cristo, Él vino de los cielos e instruyó a Sus apóstoles para prepararlos para su ministerio. Ellos lo vieron regresar al cielo de la misma manera. Cristo luego visitó a las “otras ovejas” que había mencionado a los apóstoles, una rama de Israel que había sido llevada fuera de Jerusalén a las Américas (ver Juan 10:16). Cuando Cristo visitó a estos israelitas en las Américas, llamó a doce apóstoles para establecer Su iglesia y enseño y curó a la gente.

Y nuevamente por tercera vez oyeron la voz, y aguzaron el oído para escucharla; y tenían la vista fija en dirección del sonido; y miraban atentamente hacia el cielo, de donde venía el sonido. Y he aquí, la tercera vez entendieron la voz que oyeron; y les dijo:

He aquí a mi Hijo Amado, en quien me complazco, en quien he glorificado mi nombre: a él oíd. Y aconteció que al entender, dirigieron la vista hacia el cielo otra vez; y he aquí, vieron a un Hombre que descendía del cielo; y estaba vestido con una túnica blanca; y descendió y se puso en medio de ellos. Y los ojos de toda la multitud se fijaron en él, y no se atrevieron a abrir la boca, ni siquiera el uno al otro, y no sabían lo que significaba, porque suponían que era un ángel que se les había aparecido.

Y aconteció que extendió la mano, y habló al pueblo, diciendo: He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo. Y he aquí, soy la luz y la vida del mundo; y he bebido de la amarga copa que el Padre me ha dado, y he glorificado al Padre, tomando sobre mí los pecados del mundo, con lo cual me he sometido a la voluntad del Padre en todas las cosas desde el principio (3 Nefi 11:5-11).

Visiones y visitas de Cristo en tiempos modernos

primera-vision-jose-smith-mormonA principios de la década de 1800 en el norte del estado de Nueva York, EE.UU., un “Segundo Gran Despertar” estaba en proceso, con un alza en el fervor religioso, reuniones de renacimiento y competición entre las sectas cristianas por conversos. Un chico de 14 años, José Smith, era el hijo de padres cristianos devotos, pero no podía decidir qué iglesia tenía la verdad. Todas utilizaban la Biblia como su fuente, pero no llegaban a estar de acuerdo en la doctrina. La familia de José se dividió por este tema, algunos eligieron el presbiterianismo y otros estaban a favor del metodismo. Después de leer Santiago 1:5, de que Dios no rechazaría la petición de un hijo, José se determinó a orar sobre el tema. Se fue una mañana a una arboleda en la propiedad de sus padres y comenzó a orar.

Ni bien había empezado, fue tomado y casi destruido por una fuerza maligna invisible. Clamando a Dios, fue liberado.

Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo! (ver José Smith Historia 1:17).

Después que José Smith hubiera tenido esta experiencia, recibiría muchas visiones y mensajeros celestiales, necesarios para el restablecimiento de la Iglesia primitiva y verdadera de Cristo con el poder y autoridad para administrar en Su nombre en estos tiempos modernos. Hay varios relatos en la Doctrina y Convenios, una colección de revelaciones modernas, de estas visiones. José Smith estaba normalmente en compañía de otros cuando recibía revelaciones, y una visión especialmente profunda fue también vista por Sidney Rigdon, un apóstol y vocero de la Iglesia SUD.

Y mientras meditábamos en estas cosas, el Señor tocó los ojos de nuestro entendimiento y fueron abiertos, y la gloria del Señor brilló alrededor.

Y vimos la gloria del Hijo, a la diestra del Padre, y recibimos de su plenitud; y vimos a los santos ángeles y a los que son santificados delante de su trono, adorando a Dios y al Cordero, y lo adoran para siempre jamás.

Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!

Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre; que por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios (Doctrina y Convenios 76:19-24).

elias-templo-kirtland-mormonNuevamente, luego de la dedicación del templo de Kirtland, la primera Casa del Señor construida en tiempos modernos, el Señor resucitado se manifestó a Su profeta. Esta manifestación siguió a una magnífica efusión del espíritu, como en los días de Pentecostés en los tiempos antiguos. El escriba de José, Oliverio Cowdery, estaba a su lado y también experimentó estas visitas.

El velo fue retirado de nuestras mentes, y los ojos de nuestro entendimiento fueron abiertos.

Vimos al Señor sobre el barandal del púlpito, delante de nosotros; y debajo de sus pies había un pavimento de oro puro del color del ámbar.

Sus ojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como la nieve pura; su semblante brillaba más que el resplandor del sol; y su voz era como el estruendo de muchas aguas, sí, la voz de Jehová, que decía:

Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto; soy vuestro abogado ante el Padre. He aquí, vuestros pecados os son perdonados; os halláis limpios delante de mí; por tanto, alzad la cabeza y regocijaos. Regocíjese el corazón de vuestros hermanos, así como el corazón de todo mi pueblo, que con su fuerza ha construido esta casa a mi nombre. Porque he aquí, he aceptado esta casa, y mi nombre estará aquí; y me manifestaré a mi pueblo en misericordia en esta casa (Doctrina y Convenios 110:1-7).

Después de esta visión de Jesucristo concluyó, José y Oliverio fueron visitados por Elías, Moisés y Eliseo, quienes les confiaron las llaves de la transmisión de la obra de Cristo en la tierra. Cristo continúa manifestándose a profetas modernos, y ellos a cambio dan testimonio de que Él vive. Él busca siempre bendecir la vida de aquellos que lo aman y edificar Su reino en la tierra en preparación de Su Segunda Venida.

Recursos Adicionales:

Jesucristo en el mormonismo

La Santa Biblia en el mormonismo

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