Los mormones en el norte de Missouri

La guerra mormona

Inicio del conflicto

Adam-ondi-Ahman-MormonA los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se les dio el mandamiento de congregarse en Missouri en 1833, pero José Smith y otros líderes de la Iglesia todavía estaban instalados en Ohio, así que la reunión de los santos no se dio en Missouri. Sin embargo, después de ser sacados de Kirtland, José y otros se reunieron en Far West, Missouri, y por 1838, los mormones fueron llegando en multitudes. En cosa de ocho meses, la población mormona en el noroeste de Missouri había crecido desde tres a cuatro mil hasta más de nueve mil, esperando miles más por llegar. Aunque las relaciones entre los mormones y los pobladores de Missouri habían sido pacíficas desde el primer arribo de los santos, varios factores llevaron a la tensión. La gran cantidad de santos que estaban reunidos estaba abrumando a los ciudadanos de Missouri, y, por los rumores falsos sobre los mormones, muchas personas no querían vivir en las mismas comunidades que ellos. Los valores de las propiedades cayeron en picada y las tensiones aumentaron. Además, las acciones de un grupo llamado los Danitas causó extrema intranquilidad, ya que tomaron sobre sí la tarea de purgar y limpiar la Iglesia de infieles.

La actitud de algunos mormones ciertamente no ayudaba. Había sido revelado a José Smith que el área donde ellos estaban ahora, era la ubicación original del Jardín de Edén, y también el área donde Adán y Eva habían vivido después de haber sido expulsados del Jardín. Los mormones creían que todo esto era tierra sagrada. El Señor les había dado el mandamiento de construir Su reino y había prometido a los santos que la tierra sería de ellos. Desafortunadamente, algunos de los santos interpretaron esto como que ellos tenían derechos sobre toda la tierra allí, aunque ellos tenían la voluntad de pagarla, sus actitudes afectaron a sus vecinos.

En esta época, Missouri estaba muy cerca de la frontera de los Estados Unidos. Algunos tenían fortunas por hacer, los políticos jugaron un importante papel en las relaciones entre los dos partidos. Aunque los mormones eran libres para votar, sin embargo ellos elegían, estaban más que dispuestos a votar por cualquier candidato que fuera amistoso con ellos, ellos tendían a votar de manera similar. Los habitantes de Missouri sintieron que los mormones pronto iban a tener control sobre todo por los números absolutos y que ellos pronto controlarían el gobierno, aunque los mormones no tenían ninguna inclinación de hacer esto para nada. Ellos simplemente querían vivir pacíficamente y construir el reino como se les había ordenado hacer.

Los Danitas

Debido a los disidentes en las primeras etapas de la Iglesia, ciertos miembros sintieron la necesidad de purgar la Iglesia de los infieles y de renovar los compromisos de vivir el evangelio plenamente. En el pasado, los disidentes habían jugado grandes papeles en agitar los sentimientos anti-mormones, habiendo resultado en que los santos fueron expulsados de sus hogares. Deseosos de evitar ser perseguidos y expulsados aún más, había una actitud antagónica de alguna clase entre algunos mormones hacia cualquiera que pareciera poco amistoso con ellos. Se formó un grupo llamado los Danitas, comprometiéndose a sí mismos de crear una comunidad honrada y de protegerla.

Desafortunadamente, esta actitud agitó más los malos sentimientos, y los habitantes de Missouri empezaron a unirse, convencidos que ellos no tendrían paz hasta y a menos que los mormones se fueran.

Los Danitas tomaron otros asuntos en sus propias manos cuando ellos eligieron expulsar a los disidentes de su comunidad. Unos pocos miembros juzgados por los mormones y fueron encontrados culpables de vender sus tierras, lo que era contrario a las revelaciones que José Smith había recibido (para su ganancia personal en lugar que para el bien de la comunidad), habían violado la Palabra de Sabiduría, y habían intentado debilitar la autoridad de José al acusarlo falsamente de haber cometido adulterio. Estos hombres fueron encontrados culpables y fueron excomulgados. Los Danitas tomaron sobre sí expulsar de la comunidad a estos hombres y a sus familias. Varios de los mormones estaban molestos por esta acción ilegal, lo que causó más tensión dentro de la Iglesia así como afuera. Aunque el hombre a quien principalmente se le atribuye la formación de los Danitas, Dr. Sampson Avard, también se le acusó de formar y dirigir este grupo para obtener poder personal, no se hizo ninguna mención de sus faltas hasta que las cosas se salieron de control. Avard empezó a tergiversar el propósito del grupo, aduciendo que sus miembros estaban más allá de los alcances de la ley y que ellos deberían rescatar a cualquier danita del juicio gubernamental para ser enjuiciado por su propia gente. Esto estaba totalmente en contra de las enseñanzas de la Iglesia, especialmente el Artículo de Fe No.12, que declara que todos los miembros de la Iglesia están sujetos al gobierno bajo el cual ellos vivan.

Es difícil reconciliar las enseñanzas de la Iglesia con las acciones de las personas o aún los grupos en esta época de la historia de la Iglesia. Aunque algunas acciones ni se pueden aprobar, ni excusar, tal vez sea más importante recordar cuánto los santos habían sido perseguidos y expulsados; cuántos habían sufrido; cuánto ellos habían sacrificado. Habían sido pacíficos y habían puesto la otra mejilla muchas veces (Mateo 5:39). Ellos estaban determinados de que no los volverían a expulsar nunca más. Resolvieron proteger a sus familias y sus casas.
Después que Sidney Rigdon, un líder prominente de la Iglesia, dio un acalorado discurso animando a los santos a defenderse contra sus enemigos, los habitantes del condado Carroll resolvieron expulsar a los mormones por haberse establecido en Dewitt, y muchas personas de Missouri estaban molestas. Los ciudadanos del condado Carroll decidieron hacer las cosas tan pacíficamente como fuera posible (aunque todavía ilegalmente). Parecía que tenían la esperanza que al hablar mucho sobre el asunto y mediante amenazas de expulsión, los mormones simplemente se irían. Para este tiempo, el apoyo por medio del estado no directamente relacionado con el asunto estaba inclinado del lado de los mormones. Aunque otros ciudadanos a veces no tenían afinidad con la religión misma (o lo que habían oído que era la religión), ellos aún respetaban más los derechos que brindaba la Constitución que los deseos personales de los ciudadanos anti-mormones de no vivir con los mormones.

No se permitió votar a los mormones en Gallatin

El 6 de agosto, el día de las elecciones del estado y el condado en Gallatin, Missouri, las tensiones alcanzaron un punto de ebullición. Cuando un grupo de hombres mormones fueron a votar, un grupo de hombres furiosos les impidieron hacerlo. Dick Weldon, quien estaba ebrio en ese momento, insultó y agredió a un zapatero mormón llamado Samuel Brown. Los puñetazos empezaron a volar, y pronto los treinta santos y los cuarenta o cincuenta hombres de Missouri estaban peleando. No se usaron pistolas, nadie fue asesinado, pero muchos resultaron heridos. Los mormones resultaron ser los ganadores, pero todavía estaban rodeados de hombres furiosos, los mormones se fueron sin votar. Pronto se difundieron reportes exagerados en ambos lados, varios mormones se juntaron esa noche para prepararse para un ataque que nunca llegó – por lo menos no hasta mucho después.
A causa que las tensiones eran todavía muy fuertes, un grupo de mormones visitó al juez Adam Black, quien según se dice encabezaba las turbas que trataban de expulsar a los mormones, para solicitarle que firmara un documento declarando que él no tendría relaciones con las turbas anti-mormonas. El juez creyó que su palabra sería suficiente garantía, pero José quería algo concreto para mostrarles a los santos para que trataran de calmar sus temores. Aunque no se le forzó a firmar el documento, Black sintió que estaba siendo intimidado por el grupo (la mayoría de danitas), el juez temió por su familia, así que creó su propio documento, el cual él firmó. Los mormones estuvieron satisfechos y lo dejaron solo. Black y otros pronto presentaron cargos contra los líderes mormones por su conducta, pero los juicios parecieron resultar únicamente para aumentar las tensiones en ambas partes.

Las cosas continuaron en un patrón cíclico por algún tiempo. Cargos falsos resultaron contra los líderes mormones para juzgarlos y sacarlos del estado. Los mormones apelaron pidiendo ayuda a todas las clases de gobierno. Ellos querían que los asuntos se resolvieran pacíficamente, pero cuando no se ofreció ninguna ayuda, se sintieron compelidos a formar la milicia para protegerse. El conflicto se esparció a otros condados y pronto requirió la atención del gobernador. El gobernador Lilburn W. Boggs era conocido por ser un anti-mormón y estaba inclinado a creer los peores reportes que escuchaba sobre ellos. Organizó una milicia muy grande para manifestar y él mismo fue a ayudar a solucionar el problema.

Antes del arribo del gobernador, dos generales, David R. Atchison y Alexander W. Doniphan, llegaron con sus hombres y empezaron a resolver las cosas. Se dieron cuenta que las acusaciones contra los mormones eran falsas y que los mormones estaban actuando para defenderse. Le enviaron un aviso al Gobernador Boggs que ellos habían resuelto el problema, pero que si él todavía iba a llegar y hablar con la gente, creían que sería mucho más útil que la presencia de la milicia. Sin embargo, cuando Boggs llegó y descubrió que la mayoría del problema venía de los no-mormones, y recibió muy tarde el reporte que ya no necesitaban a su ejército reunido, él regresó a su casa sin hablar con la gente.

Sitiados en DeWitt

Los asuntos continuaban inseguros, los no-mormones concluyeron que no tendrían paz hasta que los mormones se fueran. Sin embargo, después de decirles a los mormones que deberían irse, hasta vendieron alguna de sus tierras a ellos, los habitantes de Missouri resolvieron de una vez por todas sacarlos del Condado Carroll. Se sitió el pueblo de DeWitt por dos semanas, las fuerzas se reunieron en ambos lados.

Cuando los santos enviaron a A. C. Caldwell, un no-mormón, una vez más a pedirle ayuda a Boggs, Caldwell regresó diciendo que Boggs se había rehusado y había dicho que era un desperdicio de tiempo y dinero del gobierno y que las personas tenían que resolver las cosas ellos mismos. Después Boggs negó esto, pero ambas partes creyeron que ésta era su postura, los mormones no tuvieron otra alternativa más que rendirse. Las condiciones acordadas fueron que los habitantes de Missouri pagarían el valor valuado de las propiedades de los mormones y los indemnizarían, pero todos los mormones tendrían que dejar el condado. Los mormones fueron obligados a salir, pero sólo fueron parcialmente indemnizados.

Esta victoria de parte de los habitantes de Missouri provocó acciones en todos los otros condados habitados por los mormones. Cada condado estaba deseoso de expulsar a los mormones, creían que si actuaban rápidamente, tendrían éxito. José Smith decidió que ellos pelearían y él mismo se hizo cargo de las tropas mormonas. Es difícil de decir bajo qué ordenes, si había alguna, algunas de las tropas empezaron a asaltar y a saquear a los no-mormones locales. Ellos parecían pensar que estaban justificados en tomar el equivalente de lo que les habían quitado antes. Su humor finalmente explotó, después de años de persecución y frustración de que no tuvieron ayuda del gobierno. Empezaron a ver a los habitantes de Missouri como sus enemigos, aunque muchos los habían ayudado en el pasado. Cuando los habitantes de Missouri respondieron con toda su fuerza, los mormones oraron para que llegara la milicia del estado, la cual nunca llegó. Después de oír que los vigilantes del condado Carroll intentaban expulsar a los santos, el general Parks organizó la milicia Ray y fue a intervenir. Al llegar, encontró que una verdadera guerra civil había empezado. Parks escribió al General Atchison pidiéndole ayuda y consejo. Tenía miedo que sus hombres se unieran a los vigilantes si él se unía al combate, resultando más destrucción de los mormones. Sintió que la mejor elección que podía hacer en ese momento era la pasividad. Los otros generales se rehusaron llamar a sus tropas, aún sintiendo que los mormones eran tratados abominablemente.

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