La expulsión de los santos de Missouri

La orden de exterminio

Declaraciones juradas Marsh-Hyde

El comportamiento de dos exmormones aumentó aún más la inquVer páginaietud pública. Thomas B. Marsh y Orson Hyde, quienes habían sido excomulgados, estaban enfadados y hablaron con los oficiales del gobierno con las declaraciones juradas Marsh-Hyde, diciendo sobre los presuntos peligros de los mormones como personas, y alegando que los intentaban tomar el poder del estado, el país y eventualmente del mundo. El 24 de octubre de 1838, tres mormones fueron capturados por los habitantes de Missouri, y se organizó una tropa para liberarlos.

El grupo llegó justo antes del amanecer y cuando fueron descubiertos, pronto empezó la pelea. A pesar del número inferior de mormones, los habitantes de Missouri huyeron delante de ellos, haciendo que ambas partes pensaran que muchos de los de Missouri habían muerto. De hecho, que el total de bajas de los mormones fueron tres muertos y siete heridos, mientras que los habitantes de Missouri sufrieron sólo una muerte y seis heridos.

Después que los generales Atchison, Doniphan y Parks (todos ellos habían sido solidarios con los mormones), escucharon de la batalla, centraron sus esfuerzos en proteger a los inocentes ciudadanos de Missouri, aunque todavía creían que el conflicto había sido provocado por los de Missouri. El general Lucas, quien era intensamente anti-mormón, informó al Gobernador Boggs que los habitantes de Missouri defenderían cualquier muerte ocurrida. Luego después de eso, él condujo a las tropas para ir hacia Far West, donde estaban la mayoría de santos. Durante este tiempo, varios mormones fueron tomados prisioneros, y el terrible trato de ellos llevó a muchos linchamientos y aún muertes.

La orden de exterminio del gobernador Boggs y la rendición de los santos en Far West

Luego que las noticias exageradas, favoreciendo fuertemente a los habitantes de Missouri, llegaron al gobernador Boggs, finalmente él salió de su pasividad y emitió una orden de exterminio, autorizando la expulsión del estado de todos los mormones. A pesar del hecho que esta orden era ilegal, el espíritu de la época lo abrazó y todos las partes se vieron obligadas a tomar parte de un fervor excesivo.
Los habitantes de Missouri masacraron el pueblo de Haun’s Mill, un pueblo casi indefenso, matando a por lo menos diecisiete mormones e hiriendo a trece. Cuando llegaron las órdenes de Boggs que sacaran a los santos, el general Doniphan aún trataba hacer alguna negociación y una reconciliación pacífica. Todas las topas estaban reunidas en Far West. El general Doniphan les aseguró a los santos que los habitantes de Missouri sólo deseaban castigar a aquellos que eran culpables del saqueo, y José Smith asignó al Coronel Hinkle y a otros cuatro para ir a negociar un compromiso. Después de enterarse de lo sucedido en Haun’s Mill, José se dio cuenta que su gente podría ser exterminada si ellos continuaban con la batalla, así que le dijo a Hinkle que suplicara misericordia. El general Lucas atendió sus peticiones con una opción no negociable:

1. Los santos entregarían a sus líderes para ser juzgados y castigados.
2. Los santos cederían todas sus propiedades para pagar las deudas incurridas por la guerra.
3. Los santos saldrían del estado con una escolta de la milicia para protegerlos.
4. Los santos entregarían todas sus armas.

Estas fueron las únicas condiciones que Lucas acordó. También él exigió que entregaran a sus líderes en una hora, o la milicia marcharía hacia Far West. Los negociadores regresaron a Far West y suplicaron a los líderes que se entregaran ellos mismos, lo cual finalmente decidieron hacer. Los líderes, sin embargo, tuvieron la impresión que ellos podrían discutir los términos con Lucas. Lucas rehusó hablar con cualquiera de ellos, los líderes fueron juzgados ilegalmente y sentenciados a muerte. José Smith, sintiéndose traicionado, acusó a Hinkle y a los otros de ser traidores. Sin embargo, parecía que ellos verdaderamente estaban tratando de salvar a los santos, y les habían dado a sus líderes todos los hechos como ellos los entendieron, antes que ellos se rindieran. A pesar de todo, después de esto, los mormones fueron tratados peor que nunca. Muchos fueron arrastrados de sus camas y de sus casas en la noche, a todos los forzaron a ceder sus propiedades al estado – aunque esto fue reconocido como algo obviamente ilegal, no se acató la ley. A los mormones se les permitió permanecer hasta la primavera, debido al mal tiempo, pero fueron advertidos que si ellos sembraban, los asesinarían. Así que todas sus propiedades les fueron quitadas antes de que llegara el invierno. La mayoría no tenía casa o un refugio adecuado, su futuro era sombrío: tenían que salir del estado tan pronto como el clima mejorara.

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